
Los cátaros del Languedoc
Hubo una época, concretamente hasta principios del siglo XIII, en la que existía una zona en el sureste de la actual Francia en la que florecían actividades intelectuales como la poesía, la filosofía y el conocimiento de otras lenguas - en diversas zonas prosperaban escuelas dedicadas a la cábala-, así como se ensalzaba la idea del amor.
Se trata del Languedoc, que en ese momento no formaba parte de Francia.
Todo esto fue arrasado con la puesta en marcha en 1209 de la llamada cruzada albigense, cruel campaña alentada por la nobleza del norte de Europa y por la Iglesia Romana, cuyo pontífice era Inocencio III, en la que no se tuvo piedad de ninguno de sus habitantes, los cátaros.
Los cátaros siempre han estado envueltos en un halo de misterio, debido a su relación con el Grial. Durante la cruzada, o masacre, contra los albigenses, los eclesiásticos estaban furibundos contra los romances del Grial, considerándolos heréticos.
La fe cátara se extendió al Imperio Bizantino, con dos iglesias en Constantinopla, una griega y otra latina, y las zonas de Dalmacia y Bosnia fueron claramente cátaras durante tres siglos.
Más tardíamente, surgieron comunidades cátaras en Francia (Champaña, Borgoña, Flandes), Alemania, Italia y España – en los condados catalanes al norte de los Pirineos, lo que posteriormente se conocería como el Languedoc -.
A pesar de que la sangre cátara fue derramada en esta tierra, se puede decir que su espíritu sigue vivo hoy en día en aquellos que perduran.
Fuentes:
M. Baigent, R. Leigh y H. Lincoln (2025): El enigma sagrado
Antoni Dalmau (2024): Historia National Geographic Edición Web – Cátaros, los herejes exterminados por la Inquisición